Una casa de barro que decidimos conservar
Cuando compramos la finca nos encontramos con la sorpresa de que ya existía una casa de barro.
Mi primera reacción fue sencilla: no había que derrumbarla. Había que reconstruirla y darle una nueva oportunidad.
Aprendimos a trabajar con el barro
Empezamos a investigar cómo podíamos reconstruir la casa. A través de Instagram encontramos a un arquitecto que vino hasta la finca y nos enseñó a trabajar el barro.
Fue un proceso de aprendizaje en el que poco a poco fuimos entendiendo cómo trabajar con este material y cómo recuperar la casa que ya hacía parte de este lugar.
Dar una nueva vida a la casa
La casa es de tapia pisada. Para reconstruirla cambiamos la madera vieja por hierro y también cambiamos las tejas.
Las paredes estaban muy desplomadas, así que trabajamos en ellas aplicando revoque de barro para recuperar y transformar estos espacios.
Trabajar con barro también es una terapia
Más allá del resultado de la construcción, trabajar con el barro se convirtió en una experiencia especial.
Para nosotros, trabajar con el barro es una buena terapia. Es dedicar tiempo al proceso, trabajar con las manos y aprender mientras la casa vuelve poco a poco a tomar forma.
Esta casa nos recordó que no todo lo antiguo necesita ser reemplazado. Algunas cosas merecen ser reconstruidas, cuidadas y volver a formar parte de una nueva historia.